El vinotinto es ficha del Valencia y tiene una clausula de 3 millones que el Salamanca no esta dispuesto a pagar y espera que el conjunto che le da la carta de libertad al goleador venezolano para que este pueda fichar con ellos
EUROPA PRESS.- El Salamanca ya tiene decidido que no pagará los tres millones de euros estipulados como cláusula de compra en el contrato de cesión del delantero venezolano Miku.
Esa cantidad se considera muy elevado incluso en el caso de que el equipo acabe ascendiendo a Primera División, por lo que la solución pasa por negociar el precio con el Valencia, poseedor de los derechos del jugador.

Sea cual sea el futuro deportivo de la entidad, se va a seguir apostando por una política de austeridad en el gasto. Sólo así se conseguirá reducir la cuantiosa deuda unionista.
Además, si finalmente el club entra en un proceso de Ley Concursal, es imposible que los administradores del club permitan el pago de un dinero que la UDS no tiene ni llegaría a disponer de él aunque militase en Primera. Por eso, la única vía posible es la de hablar con el Valencia para que el jugador abandone la entidad ché con la carta de libertad.
El Valencia no le puede ceder a más equipos, puesto que ha cumplido ya el plazo de tres cesiones estipulado por la reglamentación vigente tras su paso por el Salamanca, el Ciudad de Murcia y el Nástic de Tarragona, por lo que o se queda con el jugador, algo poco probable, o le deja marchar al mejor postor. Ahí entra en juego la voluntad del propio Miku. Ya renunció una vez al Salamanca por dinero y se arrepintió de aquella decisión. Sabe que no ha rendido en ningún sitio como en el Helmántico. Pero sus goles elevan su cotización y le alejan de la UDS.
Esa cantidad se considera muy elevado incluso en el caso de que el equipo acabe ascendiendo a Primera División, por lo que la solución pasa por negociar el precio con el Valencia, poseedor de los derechos del jugador.

Sea cual sea el futuro deportivo de la entidad, se va a seguir apostando por una política de austeridad en el gasto. Sólo así se conseguirá reducir la cuantiosa deuda unionista.
Además, si finalmente el club entra en un proceso de Ley Concursal, es imposible que los administradores del club permitan el pago de un dinero que la UDS no tiene ni llegaría a disponer de él aunque militase en Primera. Por eso, la única vía posible es la de hablar con el Valencia para que el jugador abandone la entidad ché con la carta de libertad.
El Valencia no le puede ceder a más equipos, puesto que ha cumplido ya el plazo de tres cesiones estipulado por la reglamentación vigente tras su paso por el Salamanca, el Ciudad de Murcia y el Nástic de Tarragona, por lo que o se queda con el jugador, algo poco probable, o le deja marchar al mejor postor. Ahí entra en juego la voluntad del propio Miku. Ya renunció una vez al Salamanca por dinero y se arrepintió de aquella decisión. Sabe que no ha rendido en ningún sitio como en el Helmántico. Pero sus goles elevan su cotización y le alejan de la UDS.

