Con esta derrota la vinotinto se aleja del mundial.. la segunda consecutiva de la selección .. quedan dos finales ante Argentinos y Uruguayos para buscar el boleto a Egipto
LIDER.- El tren al Mundial volvió a perder fuerza para Venezuela. Luego de encender la llama de la ilusión ante Colombia, la misma menguó con las dos goleadas recibidas. Sí ante Paraguay el 0-3 era producto del mal tino, la de ayer –con mismo resultado- fue basada en una clara superioridad amazónica, que aniquiló a su rival en menos de una hora.
De a poco, Brasil fue encimando a Venezuela dentro de su área. Con mayor tenencia de la pelota, los amazónicos fueron haciéndose dueños del partido, pisando la zona criolla con hasta seis integrantes. A su vez la Vinotinto iba retrasando sus l
íneas, hasta tener a ocho jugadores por detrás de la pelota.
Apoyados en la habilidad de Douglas Costa, los de Rogelio Lourenco fueron abriendo la lata. Con apenas tres minutos en el reloj comenzó la insurrección, cuando el dorsal ocho brasilero probó a Romo desde la izquierda, pero el meta respondió. El de Turén volvería a ser héroe uno más tarde y en el 31, al detener dos disparos.
Para responder, Venezuela intentó la fórmula conocida, la cual ofreció muchos menos resultados y sólo dos ocasiones se contabilizaron. Un remate de primera de Fernández (13) y un disparo de Rondón que se estrelló en un defensor (33).
Pero la justicia ayer sí quiso corresponder al que más se acercó al gol. Con toda la Vinotinto replegada, Brasil tocó y tocó hasta encontrar el camino. Ricardo Costa, el más incisivo, caracoleó por el sector izquierdo del área, pisó la pelota y cambió hasta el otro vértice, desde donde Maylson sacó un remate a media altura al que nada pudo hacer Romo.
Lo que pudo ser una inyección de energías con la charla del descanso, terminó siendo un trago de veneno. Cuando Romo, aquel que fue héroe ante Colombia, le tocó vestirse de villano. El golero se enredó con lo que era un centro manso a sus manos y terminó entregando la pelota a Walter, quien centró atrás a Giulano, que ante el arco vació no tuvo que esforzarse para anotar el segundo.
La tercera piedra sobre el tejado fue producto de otro error. Esta vez de Carlos Salazar en la salida, quien entregó la pelota a Walter. El punta amarillo cedió en profundidad a un Sandro que, a pesar de ser volante defensivo, dejó regado a Romo con un regate de extremo, para anotar con tranquilidad su nombre sobre el tercer hoyo en la muralla criolla.
Con el resultado en el bolsillo, Brasil abrió los espacios y soltó las marcas, aunque siguió contando con oportunidades. Dio descanso a sus figuras y se alistó a celebrar su puesto ya asegurado en el Mundial. A Venezuela le faltará mucho más, pues junto al golpe a la moral, el saldo de -5 le complica a la hora de presupuestar un posible viaje a Egipto.
De a poco, Brasil fue encimando a Venezuela dentro de su área. Con mayor tenencia de la pelota, los amazónicos fueron haciéndose dueños del partido, pisando la zona criolla con hasta seis integrantes. A su vez la Vinotinto iba retrasando sus l
íneas, hasta tener a ocho jugadores por detrás de la pelota.Apoyados en la habilidad de Douglas Costa, los de Rogelio Lourenco fueron abriendo la lata. Con apenas tres minutos en el reloj comenzó la insurrección, cuando el dorsal ocho brasilero probó a Romo desde la izquierda, pero el meta respondió. El de Turén volvería a ser héroe uno más tarde y en el 31, al detener dos disparos.
Para responder, Venezuela intentó la fórmula conocida, la cual ofreció muchos menos resultados y sólo dos ocasiones se contabilizaron. Un remate de primera de Fernández (13) y un disparo de Rondón que se estrelló en un defensor (33).
Pero la justicia ayer sí quiso corresponder al que más se acercó al gol. Con toda la Vinotinto replegada, Brasil tocó y tocó hasta encontrar el camino. Ricardo Costa, el más incisivo, caracoleó por el sector izquierdo del área, pisó la pelota y cambió hasta el otro vértice, desde donde Maylson sacó un remate a media altura al que nada pudo hacer Romo.
Lo que pudo ser una inyección de energías con la charla del descanso, terminó siendo un trago de veneno. Cuando Romo, aquel que fue héroe ante Colombia, le tocó vestirse de villano. El golero se enredó con lo que era un centro manso a sus manos y terminó entregando la pelota a Walter, quien centró atrás a Giulano, que ante el arco vació no tuvo que esforzarse para anotar el segundo.
La tercera piedra sobre el tejado fue producto de otro error. Esta vez de Carlos Salazar en la salida, quien entregó la pelota a Walter. El punta amarillo cedió en profundidad a un Sandro que, a pesar de ser volante defensivo, dejó regado a Romo con un regate de extremo, para anotar con tranquilidad su nombre sobre el tercer hoyo en la muralla criolla.
Con el resultado en el bolsillo, Brasil abrió los espacios y soltó las marcas, aunque siguió contando con oportunidades. Dio descanso a sus figuras y se alistó a celebrar su puesto ya asegurado en el Mundial. A Venezuela le faltará mucho más, pues junto al golpe a la moral, el saldo de -5 le complica a la hora de presupuestar un posible viaje a Egipto.

