En un acto trasmitido en cadena nacional de radio y televisión, los héroes del Sudamericano recibieron la Orden Libertador y un no despreciable premio en efectivo de 20.000 BsF para cada uno.
UNIVERSAL.- Complacer al Presidente de la República, Hugo Chávez, tiene su costo.
Para Virgilio Piñero, Mauricio Parra o Angelo Peña fueron entre 14 y 16 horas de autobús, más una odisea de zig zags en un moto taxi atravesando una ciudad colapsada por el cierre de campaña de la enmienda constitucional que el Gobierno armó en la avenida Bolívar.

A pesar de ello todos los jugadores de la selección nacional sub 20, salvo Juan Manuel Morales que ya se había marchado a España, estuvieron presentes en el salón Ayacucho del Palacio de Miraflores para ser condecorados con la Orden Libertador en su tercera clase por haber conseguido la primera clasificación de Venezuela a un Mundial.
La imagen del acto en televisión lucía perfecta, pero era una "realidad virtual". Salomón Rondón no podía con su alma, afectado por un virus gripal y con apenas pocas horas de sueño, pues la noche anterior había disputado junto con otros compañeros el partido ante Guatemala con la selección absoluta. Para estar en Caracas debieron madrugar y viajar desde Maturín.
Aunque fueron invitados debieron hacer cola para registrarse y ser revisados por seguridad.

El acto pautado para el mediodía comenzó con más de una hora de retraso. En la espera el técnico César Farías lucía impaciente y los bostezos de los jugadores eran gigantes.
La condecoración fue bien recibida, aún más el cheque de 20 mil bolívares fuertes que le obsequió el Ministerio del Deporte a cada jugador, pero el momento no había sido el indicado...para la selección.
Al menos Chávez fue breve en sus palabras para lo que acostumbra, el fútbol no es lo suyo y lo reconoció, pero estaba dateado. Nombró el gol que metió Salomón ante Guatemala: "dos minutos tenías de jugando ¿no?", y el penal que Rafael Romo le atajó a Colombia.
Se preocupó mucho en preguntarles la edad a los jugadores, al igual que muchos venezolanos no captó rápido que en la Sub 20 no pasan de 18 o 19. Interrogó a tres y como la respuesta siempre era la misma pasó a sus ciudades de origen. "¿Son de Caracas? No Presidente, soy de Portuguesa, contestó Romo. A Del Valle lo vio negrito y creyó que era de Barlovento, y otra vez le vino un no como respuesta.
El discurso que leyó el capitán Francisco Flores cayó como sorpresa incluso para el propio Chávez, ante el verbo revolucionario encendido de la prosa. Y es que no fue por inspiración de los muchachos.
Para Virgilio Piñero, Mauricio Parra o Angelo Peña fueron entre 14 y 16 horas de autobús, más una odisea de zig zags en un moto taxi atravesando una ciudad colapsada por el cierre de campaña de la enmienda constitucional que el Gobierno armó en la avenida Bolívar.

A pesar de ello todos los jugadores de la selección nacional sub 20, salvo Juan Manuel Morales que ya se había marchado a España, estuvieron presentes en el salón Ayacucho del Palacio de Miraflores para ser condecorados con la Orden Libertador en su tercera clase por haber conseguido la primera clasificación de Venezuela a un Mundial.
La imagen del acto en televisión lucía perfecta, pero era una "realidad virtual". Salomón Rondón no podía con su alma, afectado por un virus gripal y con apenas pocas horas de sueño, pues la noche anterior había disputado junto con otros compañeros el partido ante Guatemala con la selección absoluta. Para estar en Caracas debieron madrugar y viajar desde Maturín.
Aunque fueron invitados debieron hacer cola para registrarse y ser revisados por seguridad.

El acto pautado para el mediodía comenzó con más de una hora de retraso. En la espera el técnico César Farías lucía impaciente y los bostezos de los jugadores eran gigantes.
La condecoración fue bien recibida, aún más el cheque de 20 mil bolívares fuertes que le obsequió el Ministerio del Deporte a cada jugador, pero el momento no había sido el indicado...para la selección.
Al menos Chávez fue breve en sus palabras para lo que acostumbra, el fútbol no es lo suyo y lo reconoció, pero estaba dateado. Nombró el gol que metió Salomón ante Guatemala: "dos minutos tenías de jugando ¿no?", y el penal que Rafael Romo le atajó a Colombia.
Se preocupó mucho en preguntarles la edad a los jugadores, al igual que muchos venezolanos no captó rápido que en la Sub 20 no pasan de 18 o 19. Interrogó a tres y como la respuesta siempre era la misma pasó a sus ciudades de origen. "¿Son de Caracas? No Presidente, soy de Portuguesa, contestó Romo. A Del Valle lo vio negrito y creyó que era de Barlovento, y otra vez le vino un no como respuesta.
El discurso que leyó el capitán Francisco Flores cayó como sorpresa incluso para el propio Chávez, ante el verbo revolucionario encendido de la prosa. Y es que no fue por inspiración de los muchachos.

